Alzheimer y demencia
Cuidadores
Cuidar a una persona con Alzheimer o demencia puede implicar acompañarla en actividades cotidianas, ayudarle a mantener sus rutinas y estar pendiente de su seguridad. Conforme la enfermedad avanza, las necesidades de apoyo pueden aumentar y modificar la dinámica de toda la familia.
Cuidar a otra persona no significa que tengas que hacerlo todo sin ayuda.
El cuidado cambia con el tiempo
En las primeras etapas, la persona puede conservar gran parte de su independencia y necesitar principalmente apoyo para organizar actividades, recordar citas o manejar algunos asuntos.
Más adelante puede requerir ayuda para:
- Preparar alimentos.
- Tomar medicamentos correctamente.
- Bañarse y vestirse.
- Mantener una alimentación adecuada.
- Desplazarse de manera segura.
- Realizar actividades fuera de casa.
- Comunicarse con otras personas.
Las necesidades dependen de la evolución de la demencia y de la situación particular de cada persona.
No todo tiene que corregirse
Las discusiones pueden aumentar cuando se intenta convencer constantemente a una persona con demencia de que está equivocada.
Cuando existe una confusión, suele ser más útil mantener la calma, escuchar y buscar una forma sencilla de redirigir la situación.
Hablar con frases cortas, dar una indicación a la vez y mantener rutinas conocidas puede facilitar algunas actividades.
El cuidador también necesita cuidado
El cansancio constante, la falta de sueño, el aislamiento y tener poco tiempo para las propias necesidades pueden afectar el bienestar de quien cuida.
Algunas estrategias que pueden ayudar son:
- Compartir tareas con familiares o personas de confianza.
- Establecer momentos de descanso.
- Mantener las propias consultas y cuidados de salud.
- Buscar grupos o redes de apoyo.
- Pedir ayuda antes de llegar al agotamiento.
- Aceptar que no es necesario hacer todo de manera perfecta.
Pedir ayuda también es cuidar
Cuando las necesidades aumentan, puede ser necesario recurrir a familiares, servicios de apoyo o profesionales especializados.
Si el comportamiento de la persona cambia de manera repentina, aparecen nuevas dificultades o el cuidado se vuelve demasiado difícil de manejar, consulta con un profesional de la salud.
El objetivo no es solamente cuidar a quien tiene demencia. También es proteger la salud física y emocional de quien la acompaña.