Alzheimer y demencia
Seguridad en casa
Cuando una persona vive con Alzheimer u otra demencia, algunos cambios en la memoria, orientación, juicio o movilidad pueden aumentar el riesgo de accidentes dentro del hogar. Adaptar el entorno ayuda a reducir peligros y facilita que la persona conserve su independencia durante el mayor tiempo posible.
Las necesidades de seguridad cambian conforme avanza la enfermedad, por lo que conviene revisar la vivienda periódicamente.
El hogar debe adaptarse a la persona
No se trata de convertir la casa en un espacio restrictivo. El objetivo es identificar los riesgos y hacer modificaciones que permitan realizar actividades cotidianas con mayor seguridad.
Algunos puntos que conviene revisar son:
- Escaleras y desniveles.
- Tapetes que puedan provocar caídas.
- Iluminación insuficiente.
- Cables u objetos en zonas de paso.
- Productos de limpieza y medicamentos.
- Estufas y otros aparatos que generan calor.
- Puertas y ventanas.
- Baño y superficies resbaladizas.
Las modificaciones deben adaptarse a las capacidades de cada persona.
Las caídas son un riesgo importante
Los cambios en la orientación, el equilibrio o la percepción pueden aumentar la posibilidad de tropezar. Mantener los espacios despejados, colocar buena iluminación y utilizar apoyos cuando sean necesarios puede disminuir este riesgo.
En el baño pueden ser útiles barras de apoyo y superficies antideslizantes.
Cuidado con medicamentos y productos
Los problemas de memoria pueden hacer que una persona tome una dosis equivocada, repita un medicamento o confunda productos.
Guardar medicamentos, sustancias de limpieza y otros productos potencialmente peligrosos fuera de su alcance puede prevenir intoxicaciones y accidentes.
¿Qué hacer si existe riesgo de que salga de casa?
Algunas personas con demencia pueden salir de casa y no encontrar el camino de regreso. Si esto ocurre o existe riesgo de que suceda, pueden implementarse medidas como identificar puertas, mantener información de contacto disponible y establecer rutinas.
Es importante evitar confrontaciones o castigos. La persona puede no comprender el riesgo que existe.
La seguridad cambia con el tiempo
Una vivienda que era segura hace algunos meses puede necesitar nuevas modificaciones si aparecen dificultades para caminar, cocinar, bañarse, utilizar objetos o reconocer espacios.
Revisar periódicamente el hogar permite anticiparse a estos cambios.
Si tienes dudas sobre cómo adaptar la vivienda para una persona con demencia, consulta con un profesional de la salud para identificar los riesgos y las medidas más adecuadas.