Mitos y verdades sobre hacer ejercicio todos los días
Hacer ejercicio de forma regular es uno de los hábitos más importantes para cuidar la salud. Sin embargo, existe la idea de que entrenar todos los días siempre es mejor o que descansar significa perder el progreso logrado. La realidad es que el efecto del ejercicio depende de la intensidad, el tipo de actividad y el tiempo que el cuerpo tiene para recuperarse.
Mantenerse activo no implica necesariamente realizar entrenamientos intensos todos los días. El equilibrio entre movimiento y recuperación también forma parte de un estilo de vida saludable.
Mito: Hacer ejercicio todos los días es obligatorio para estar sano
Verdad: Las recomendaciones internacionales sugieren acumular al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 minutos de actividad vigorosa, distribuidos a lo largo de la semana. Esto puede lograrse de distintas maneras y no obliga a entrenar diariamente.
Mito: Si descansas un día, perderás condición física
Verdad: Los días de descanso permiten que músculos y tejidos se recuperen. De hecho, la recuperación es parte del proceso de adaptación del organismo y ayuda a disminuir el riesgo de lesiones.
Mito: Mientras más intenso sea el entrenamiento, mejores serán los resultados
Verdad: Excederse puede provocar fatiga, lesiones o disminuir el rendimiento. La intensidad debe adaptarse a la edad, la condición física y los objetivos de cada persona.
Mito: Caminar no cuenta como ejercicio
Verdad: Caminar a paso ligero también es una forma de actividad física que aporta beneficios para la salud cardiovascular, especialmente cuando se realiza con regularidad.
Conoce más: Caminar contando el tiempo o los pasos, ¿qué es mejor?
Lo más importante es mantener la constancia
Además del ejercicio estructurado, reducir el tiempo que se pasa sentado, subir escaleras, caminar durante los traslados o realizar pausas activas también contribuye a un estilo de vida más saludable.
La mejor rutina de ejercicio es aquella que puede mantenerse de forma constante y que se adapta a las capacidades y necesidades de cada persona.
Si hace tiempo que no realizas actividad física o tienes alguna enfermedad crónica, consulta con un profesional de la salud antes de iniciar un programa de ejercicio más intenso.
Fuente: World Health Organization