La glucosa es la principal fuente de energía para las células y proviene, en gran parte, de los alimentos que consumes. Para utilizarla, el organismo necesita insulina, una hormona producida por el páncreas que ayuda a que la glucosa pase de la sangre a las células.
Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados, pueden producirse daños en diferentes partes del organismo. Por eso, medir la glucosa y la hemoglobina A1c ayuda a detectar alteraciones como prediabetes y diabetes y aporta información importante dentro del síndrome cardiovascular renal metabólico.
¿Qué mide la glucosa en ayunas?
La prueba de glucosa en ayunas indica cuánta glucosa hay en la sangre en el momento del estudio. Generalmente se realiza después de no comer ni beber alimentos o bebidas con calorías durante al menos ocho horas.
En adultos que no están embarazados, los resultados suelen interpretarse de la siguiente manera:
- Normal: 70 a 99 mg/dL.
- Prediabetes: 100 a 125 mg/dL.
- Diabetes: 126 mg/dL o más.
Un resultado dentro del rango de diabetes generalmente necesita confirmarse con otra prueba, especialmente cuando no existen síntomas claros.
La glucosa puede cambiar por diferentes razones, por lo que un solo resultado no siempre muestra lo que ha ocurrido durante las semanas anteriores.
¿Qué es la hemoglobina A1c?
La hemoglobina A1c, también llamada HbA1c o A1c, permite conocer el promedio aproximado de los niveles de glucosa durante los últimos dos o tres meses.
A diferencia de la glucosa en ayunas, esta prueba generalmente no requiere dejar de comer antes del estudio.
Sus valores suelen interpretarse así:
- Normal: Menos de 5.7%.
- Prediabetes: Entre 5.7% y 6.4%.
- Diabetes: 6.5% o más.
Si ya tienes diabetes, la hemoglobina A1c también puede utilizarse para conocer qué tan bien se está controlando la glucosa. La meta adecuada no es igual para todas las personas y debe establecerse con un profesional de la salud.
¿Por qué pueden ser diferentes?
La glucosa en ayunas muestra lo que ocurre en un momento determinado, mientras que la hemoglobina A1c refleja un periodo más largo. Por esta razón, los resultados de ambas pruebas no siempre coinciden exactamente.
Además, algunas condiciones pueden modificar la precisión de la hemoglobina A1c. Entre ellas se encuentran ciertos tipos de anemia, enfermedades de la sangre, embarazo, transfusiones recientes y algunas alteraciones renales.
Un profesional de la salud puede determinar qué prueba es más adecuada o si es necesario realizar estudios adicionales.
¿Por qué importan en el síndrome CKM?
Los niveles elevados de glucosa son especialmente relevantes porque la diabetes tipo 2 forma parte de las condiciones relacionadas con el síndrome cardiovascular renal metabólico.
Con el tiempo, una glucosa elevada puede dañar los vasos sanguíneos y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular. También puede afectar los pequeños vasos de los riñones y favorecer el desarrollo de enfermedad renal.
Por eso, los resultados de glucosa y hemoglobina A1c no deben analizarse de forma aislada. También es importante considerar la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos, el peso, la cintura y la función renal.
Conocer estos valores permite detectar cambios de manera oportuna y comprender mejor el estado de tu salud metabólica, cardiovascular y renal.