La comunicación no se limita a hablar. Una persona con autismo puede expresarse mediante palabras, gestos, miradas, sonidos, imágenes, señas, dispositivos electrónicos u otras formas. El objetivo de acompañarla es favorecer que pueda expresar lo que necesita, piensa, siente o quiere compartir, respetando la manera en que se comunica.
Las estrategias deben adaptarse a su edad, habilidades y preferencias. No se trata de forzar el contacto visual, exigir respuestas verbales o corregir constantemente su forma de expresarse.
Aprovecha las actividades cotidianas
Las actividades que forman parte de la vida diaria ofrecen oportunidades naturales para practicar la comunicación. Comer, vestirse, jugar, preparar una mochila o salir de casa permiten crear pequeños momentos de interacción. Algunas estrategias útiles son:
- Hablar con frases claras y sencillas, de acuerdo con su nivel de comprensión.
- Dar tiempo suficiente para responder, sin completar lo que quiere decir.
- Acompañar las palabras con gestos, objetos, imágenes o demostraciones.
- Ofrecer opciones para que pueda elegir entre dos actividades, alimentos u objetos.
- Reconocer cualquier intento de comunicación, aunque no ocurra mediante palabras.
Estas oportunidades funcionan mejor cuando se integran en actividades que resultan significativas para la persona.
Sigue sus intereses para conectar
El juego y los intereses de una persona con autismo pueden convertirse en una puerta para establecer interacción. Si muestra interés por determinados juguetes, canciones, dibujos o actividades, participar en ellos permite compartir atención y crear oportunidades para intercambiar gestos, sonidos, palabras o acciones.
Los apoyos visuales facilitan expresarse
Las imágenes, fotografías, dibujos, palabras escritas, tableros de comunicación y dispositivos electrónicos son algunas herramientas que pueden complementar o facilitar la comunicación. Los apoyos visuales también sirven para explicar qué ocurrirá, presentar opciones o anticipar una actividad.
La herramienta adecuada depende de cada persona. Si existen dificultades importantes para comunicarse, un profesional especializado puede orientar sobre las alternativas disponibles.
Lo más importante es dar valor a toda forma de comunicación. Escuchar, esperar y responder a los intentos de expresión ayuda a construir interacciones más claras y respetuosas.