Las enfermedades del corazón no son una sola condición. El término incluye distintos problemas que pueden afectar al músculo cardíaco, las arterias, las válvulas o el sistema eléctrico que regula los latidos.
Algunas se desarrollan con el paso del tiempo y otras están presentes desde el nacimiento. Conocer sus diferencias ayuda a entender por qué los síntomas, las pruebas y los tratamientos no son iguales para todas las personas.
Las arterias pueden afectar el flujo de sangre
La enfermedad de las arterias coronarias es uno de los problemas cardíacos más frecuentes. Ocurre cuando se acumula placa dentro de las arterias que llevan sangre al músculo del corazón.
A medida que la placa aumenta, el espacio disponible para que circule la sangre puede reducirse. Esto puede ocasionar angina y, cuando una arteria se bloquea de manera repentina, un ataque cardíaco.
El corazón también puede perder fuerza
La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no logra bombear suficiente sangre para cubrir las necesidades del organismo. No significa que el corazón haya dejado de funcionar, sino que su capacidad para bombear o llenarse adecuadamente está afectada.
Puede manifestarse con falta de aire, cansancio, hinchazón en pies o tobillos y dificultad para respirar al acostarse.
Los latidos pueden presentar alteraciones
Las arritmias son problemas relacionados con la frecuencia o el ritmo de los latidos. Algunas personas sienten palpitaciones, mientras que otras pueden presentar mareos, debilidad o desmayos. También existen arritmias que no producen síntomas evidentes.
Las válvulas cumplen una función importante
Las válvulas cardíacas permiten que la sangre avance en una sola dirección dentro del corazón. Cuando una válvula se estrecha o no cierra correctamente, el corazón necesita trabajar de una manera diferente para mantener la circulación.
Los problemas de las válvulas pueden aparecer gradualmente y, en algunos casos, no causar síntomas durante mucho tiempo.
No todos los problemas cardíacos tienen el mismo origen ni requieren el mismo tratamiento. Por eso, sentir una molestia en el pecho, falta de aire, palpitaciones o desmayos no permite determinar por sí solo qué ocurre. Una valoración por un profesional de la salud permite identificar la causa y decidir qué estudios son necesarios.