La hipertensión arterial ocurre cuando la presión con la que la sangre circula por las arterias se mantiene demasiado elevada. Es una condición frecuente y, en muchos casos, no provoca síntomas evidentes. Por eso, una persona puede tener la presión alta durante años sin saberlo.
La presión arterial se expresa mediante dos números. El primero corresponde a la presión sistólica, que ocurre cuando el corazón se contrae; el segundo corresponde a la presión diastólica, que se produce cuando el corazón se relaja entre latidos.
La presión alta sobrecarga al corazón
Cuando la presión permanece elevada, el corazón necesita ejercer más fuerza para impulsar la sangre. Con el paso del tiempo, este esfuerzo adicional puede afectar al músculo cardíaco y favorecer su engrosamiento.
La hipertensión no controlada aumenta el riesgo de enfermedad coronaria, ataque cardíaco, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular y enfermedad renal.
No siempre aparecen señales de alarma
Una de las características más importantes de la hipertensión es que generalmente no produce síntomas. Tener dolor de cabeza o sentirse mal no permite saber si la presión está alta, y sentirse bien tampoco significa que la presión sea normal.
La única manera de conocerla es medirla.
Por esta razón, las mediciones periódicas son importantes incluso cuando no existen molestias. Una lectura aislada tampoco siempre basta para establecer un diagnóstico, ya que la presión puede variar según la hora, la actividad física, el estrés y otros factores.
El control requiere constancia
Cuando una persona recibe un diagnóstico de hipertensión, el objetivo es mantener la presión dentro del rango indicado por su profesional de la salud. Dependiendo de cada caso, esto puede requerir cambios en el estilo de vida, medicamentos o una combinación de ambos.
Entre las medidas que suelen formar parte del cuidado cardiovascular están:
- Mantener una alimentación saludable para el corazón.
- Realizar actividad física de acuerdo con tus condiciones de salud.
- Moderar el consumo de sal.
- Evitar fumar.
- Mantener un peso saludable.
- Tomar los medicamentos exactamente como fueron indicados.
- Acudir a las revisiones correspondientes.
La hipertensión es controlable y detectarla a tiempo permite tomar medidas antes de que provoque daño en otros órganos. Si hace tiempo que no te mides la presión arterial, incorporarla a tus revisiones habituales es una forma sencilla de cuidar tu salud.