El embarazo comienza cuando un óvulo y un espermatozoide se unen y se forma una nueva célula. Después de la fecundación, esta célula comienza a dividirse mientras avanza hacia el útero. Posteriormente se produce la implantación, cuando el conjunto de células se fija al revestimiento del útero.
A partir de este momento comienza una etapa de cambios rápidos. Durante las primeras semanas se desarrollan estructuras que permitirán la formación de la placenta y comienzan a establecerse las bases para el desarrollo del bebé.
El embarazo se cuenta habitualmente desde el primer día de la última menstruación, por lo que las primeras dos semanas del cálculo corresponden a un periodo anterior a la fecundación. Esta forma de contar permite establecer una referencia común para calcular las semanas de embarazo y las fechas de seguimiento.
¿Qué ocurre durante las primeras semanas?
Durante las primeras semanas se producen cambios importantes aunque todavía no sean evidentes. El organismo comienza a adaptarse a las nuevas necesidades del embarazo y aumentan determinadas hormonas.
Conforme avanza el desarrollo, comienzan a formarse órganos y estructuras fundamentales. Por esta razón, los primeros controles son importantes para conocer cómo evoluciona el embarazo y recibir recomendaciones adecuadas.
¿Qué cuidados son importantes desde el inicio?
Una vez confirmado el embarazo, es recomendable comenzar el control prenatal. En estas consultas se vigila la salud de la persona embarazada, se revisa el desarrollo del bebé y se indican estudios, suplementos y vacunas de acuerdo con cada caso.
Si sospechas que estás embarazada, confirma el embarazo y consulta a un profesional de la salud para comenzar el seguimiento correspondiente.