No existe una sola forma de transmitir la hepatitis. Cada virus tiene características diferentes y conocerlas ayuda a entender qué situaciones representan un riesgo y cuáles no.
Las hepatitis A y E se transmiten principalmente por la vía fecal-oral, mientras que las hepatitis B, C y D se relacionan principalmente con el contacto con sangre y, en el caso de B y D, con determinados líquidos corporales.
Hepatitis A y E
Estos virus pueden transmitirse cuando una persona consume agua o alimentos contaminados con materia fecal que contiene el virus. La falta de agua segura, saneamiento adecuado o higiene de manos facilita su propagación.
La hepatitis A también puede transmitirse mediante contacto cercano con una persona infectada.
En el caso de la hepatitis E, algunas formas también se relacionan con el consumo de carne poco cocida.
Hepatitis B
El virus de la hepatitis B puede transmitirse cuando la sangre o determinados líquidos corporales de una persona infectada entran en contacto con el organismo de otra persona.
La transmisión puede ocurrir de diferentes maneras, entre ellas durante el parto, mediante agujas o instrumentos contaminados y a través de determinadas exposiciones sexuales.
La hepatitis B también puede transmitirse por objetos que hayan estado en contacto con sangre infectada, como algunos instrumentos utilizados para perforaciones o tatuajes cuando no se aplican medidas adecuadas de seguridad.
Hepatitis C
La hepatitis C se transmite principalmente por contacto con sangre infectada. El uso compartido de agujas o jeringas y determinados procedimientos realizados sin condiciones adecuadas de seguridad son vías importantes de transmisión.
También puede transmitirse en otras situaciones en las que existe exposición a sangre.
Hepatitis D
La hepatitis D necesita la presencia del virus de la hepatitis B para infectar. Por eso, sus formas de transmisión están relacionadas con las del virus B.
No todas las formas de contacto transmiten hepatitis
Conocer las vías de transmisión también ayuda a evitar temores innecesarios. El contacto cotidiano no transmite de la misma manera todos los tipos de hepatitis. Por ejemplo, compartir espacios o convivir con una persona no significa automáticamente adquirir la infección.
Si crees que estuviste expuesto a un virus de hepatitis, consultar a un profesional de la salud permite determinar si necesitas una prueba, vacunación u otra medida de atención según el tipo de exposición.