Cuando una persona presenta síntomas compatibles con un infarto cerebral, el diagnóstico debe realizarse rápidamente. El objetivo no es solamente confirmar que ocurrió un EVC, sino determinar qué tipo es, qué zona del cerebro está afectada y cuál pudo ser su causa.
Esta información es fundamental porque el tratamiento de un EVC isquémico es diferente al de uno hemorrágico.
La evaluación comienza desde los primeros minutos
El profesional de la salud pregunta qué síntomas aparecieron, cuándo comenzaron y cómo han evolucionado. También revisa antecedentes médicos, medicamentos y factores que puedan estar relacionados con el evento.
Durante la exploración se pueden valorar aspectos como:
- Fuerza y sensibilidad.
- Movimiento y coordinación.
- Equilibrio.
- Habla y comprensión.
- Visión.
- Estado de alerta y capacidad para responder.
La hora en que comenzaron los síntomas es especialmente importante porque algunas opciones de tratamiento dependen del tiempo transcurrido.
Las imágenes permiten observar el cerebro
La tomografía computarizada y la resonancia magnética son estudios fundamentales para evaluar el cerebro. Ayudan a determinar si existe un sangrado, identificar lesiones y conocer qué parte del cerebro está afectada.
En determinadas situaciones también se realizan estudios de los vasos sanguíneos, como angiografías, para localizar una obstrucción o identificar alteraciones en las arterias.
También se busca el origen del problema
Identificar por qué ocurrió el EVC ayuda a prevenir nuevos eventos. Por eso, además de estudiar el cerebro, el equipo médico puede evaluar el corazón y los vasos sanguíneos.
Dependiendo del caso, pueden solicitarse un electrocardiograma, monitoreo del ritmo cardíaco, ecocardiograma, ultrasonido de las arterias carótidas y análisis de sangre.
No todas las personas necesitan los mismos estudios. Las pruebas se seleccionan de acuerdo con los síntomas, los resultados iniciales y los antecedentes de cada persona.
El diagnóstico no debe retrasarse
Un infarto cerebral es una emergencia médica. Si aparecen de forma repentina debilidad, dificultad para hablar, alteraciones de la visión, pérdida del equilibrio u otros cambios neurológicos, no esperes a tener un diagnóstico en casa ni intentes determinar la causa por tu cuenta.
Busca atención médica de emergencia inmediatamente. El diagnóstico temprano permite identificar el tipo de EVC y valorar las opciones de tratamiento disponibles.
Fuentes: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre (NHLBI) – Diagnóstico del accidente cerebrovascular / MedlinePlus – Accidente cerebrovascular