Obesidad y nutrición
Comprender tus hábitos puede ayudarte a cuidar tu peso. Descubre consejos y herramientas para mejorar tu alimentación.
Azúcar añadida
Muchos alimentos y bebidas contienen azúcares añadidos aunque no tengan un sabor muy dulce. Pueden encontrarse en refrescos, bebidas saborizadas, cereales para el desayuno, yogures, panes, galletas, salsas, aderezos y otros productos procesados.
Los azúcares añadidos son diferentes de los que están presentes naturalmente en alimentos como frutas enteras, verduras y leche. Una fruta, por ejemplo, aporta azúcar natural junto con fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes.
Por eso, no se trata de eliminar todos los alimentos que contienen azúcar. Lo importante es reconocer cuánto azúcar añadido aporta tu alimentación habitual y reducir su consumo cuando sea elevado.
Aprende a encontrarlos
Leer la información nutrimental y la lista de ingredientes puede ayudarte a identificar estos azúcares. La etiqueta puede mostrar específicamente la cantidad de azúcares añadidos que contiene el producto.
También pueden aparecer con diferentes nombres, como sacarosa, glucosa, fructosa, jarabe de maíz, miel o melaza. Comparar productos similares permite identificar cuáles contienen una menor cantidad.
Algunas recomendaciones son:
- Revisar la lista de ingredientes antes de comprar.
- Comparar productos similares.
- Reducir el consumo frecuente de refrescos y bebidas azucaradas.
- Preferir agua simple como bebida habitual.
- Elegir alimentos frescos o mínimamente procesados con mayor frecuencia.
- Revisar cereales, yogures, panes, salsas y aderezos.
- Preparar algunas comidas y bebidas en casa.
Las bebidas merecen especial atención. Refrescos, tés o cafés endulzados, bebidas saborizadas y algunos productos deportivos pueden aportar cantidades importantes de azúcar sin generar la misma sensación de saciedad que un alimento sólido.
Sustituir algunas de estas bebidas por agua simple o alternativas sin azúcar es una forma práctica de reducir el consumo de azúcares añadidos.
Reduce sin caer en prohibiciones
La Organización Mundial de la Salud recomienda limitar los azúcares libres, que incluyen los añadidos a alimentos y bebidas, así como los presentes naturalmente en miel, jarabes y jugos de frutas. Un consumo elevado se relaciona, entre otros problemas, con un mayor riesgo de caries y aumento de peso.
Reducir el azúcar añadida no significa eliminar todos los alimentos que disfrutas. Una alimentación equilibrada puede incluir ocasionalmente productos con azúcar; la cantidad y la frecuencia son parte del equilibrio.
También conviene evitar decidir únicamente por frases como “natural” o “sin azúcar”. Revisar la información nutrimental y los ingredientes permite conocer mejor lo que contiene cada producto y comparar diferentes opciones.
Pequeños cambios, como beber más agua simple, revisar las etiquetas y elegir alimentos mínimamente procesados con mayor frecuencia, pueden reducir la cantidad de azúcar añadida presente en tu alimentación cotidiana.