Los problemas de los riñones no siempre provocan síntomas al principio. De hecho, algunas enfermedades renales pueden avanzar durante mucho tiempo sin que la persona note cambios. Por eso, sentirse bien no siempre significa que los riñones estén funcionando correctamente.
Cuando el daño progresa, pueden aparecer diferentes señales relacionadas con la acumulación de líquidos y desechos en el organismo.
Los cambios en la orina pueden llamar la atención
Los riñones producen la orina, por lo que algunas alteraciones en su función pueden reflejarse en la cantidad o frecuencia con la que orinas.
Entre los cambios que conviene comentar con un profesional de la salud se encuentran:
- Orinar mucho más o mucho menos de lo habitual.
- Necesitar levantarte repetidamente durante la noche para orinar.
- Presencia persistente de espuma en la orina.
- Sangre visible en la orina.
- Cambios importantes que no tienen una explicación clara.
Estos cambios no significan necesariamente que exista una enfermedad renal. Una infección urinaria, ciertos medicamentos y otras condiciones pueden producir síntomas similares.
La hinchazón puede aparecer cuando se acumula líquido
Cuando los riñones no eliminan adecuadamente el exceso de líquido y sal, puede aparecer edema. Suele notarse en las piernas, los pies y los tobillos, aunque también puede afectar otras partes del cuerpo.
Una hinchazón persistente merece una valoración porque tiene muchas posibles causas y no siempre está relacionada con los riñones.
El cansancio también puede estar relacionado
En etapas avanzadas de una enfermedad renal pueden aparecer cansancio, falta de apetito, náuseas, comezón, problemas para dormir o dificultad para concentrarse.
Son molestias que también aparecen en muchas otras enfermedades, por lo que no sirven por sí solas para identificar un problema renal.
Los síntomas pueden aparecer tarde
Una de las principales características de la enfermedad renal crónica es que puede avanzar sin síntomas durante sus primeras etapas. Cuando las molestias aparecen, el daño puede estar avanzado.
Por eso, las pruebas de sangre y orina tienen un papel importante, especialmente en personas con diabetes, presión arterial alta, enfermedad cardíaca o antecedentes familiares de falla renal.
No esperes a tener molestias para cuidar tus riñones
Si tienes factores de riesgo, consulta a un profesional de la salud sobre la necesidad de realizarte estudios de función renal. Detectar una alteración a tiempo permite buscar la causa y establecer medidas para proteger la función de los riñones.