Los riñones pueden verse afectados por diferentes enfermedades y alteraciones. Algunas aparecen de manera repentina, mientras que otras se desarrollan lentamente durante años. No todos los problemas renales tienen las mismas causas ni requieren el mismo tratamiento.
Conocer las principales enfermedades ayuda a entender por qué es importante prestar atención a la salud renal.
Las enfermedades renales tienen diferentes causas
Entre los problemas que pueden afectar a los riñones se encuentran:
- Enfermedad renal crónica.
- Lesión renal aguda.
- Cálculos renales.
- Infecciones de los riñones.
- Quistes renales.
- Enfermedades hereditarias que alteran la estructura o función de los riñones.
Algunos problemas afectan principalmente la capacidad de filtrar la sangre, mientras que otros pueden bloquear el paso de la orina, provocar inflamación o dañar el tejido renal.
La enfermedad renal crónica avanza lentamente
La enfermedad renal crónica ocurre cuando los riñones presentan daño o alteraciones en su estructura que afectan su capacidad para filtrar la sangre. Con frecuencia, progresa lentamente y durante sus primeras etapas puede no producir síntomas evidentes.
La diabetes y la presión arterial alta son dos de las causas más frecuentes de enfermedad renal crónica en adultos. Por eso, mantener estas condiciones bajo control es importante para proteger la función de los riñones.
Algunos problemas aparecen de forma repentina
La lesión renal aguda consiste en una disminución repentina de la función de los riñones. Puede relacionarse con una enfermedad, una lesión, una pérdida importante de líquidos o determinados medicamentos.
A diferencia de la enfermedad renal crónica, que suele avanzar durante un periodo prolongado, una lesión renal aguda aparece en poco tiempo y requiere atención para identificar y tratar la causa.
Los cálculos y las infecciones son diferentes
Los cálculos renales son acumulaciones sólidas que se forman a partir de sustancias presentes en la orina. Pueden provocar dolor intenso y, dependiendo de su tamaño y ubicación, dificultar el paso de la orina.
Las infecciones renales, por otro lado, suelen comenzar en las vías urinarias y pueden extenderse hacia los riñones. Pueden causar fiebre, dolor en la espalda o el costado y molestias al orinar.
Cada problema necesita una valoración diferente. No es recomendable asumir que un dolor, un cambio en la orina o cualquier otra molestia corresponde necesariamente a una enfermedad específica.
Conocer el problema permite actuar
Si tienes síntomas persistentes, factores de riesgo o antecedentes familiares de enfermedad renal, consulta a un profesional de la salud. Una valoración oportuna permite determinar qué está ocurriendo y, cuando es necesario, iniciar el tratamiento adecuado.