Los riñones ayudan a eliminar del organismo muchos medicamentos y sus productos de desecho. Por esta razón, algunos fármacos requieren especial cuidado cuando existe enfermedad renal o cuando se utilizan durante mucho tiempo.
Esto no significa que debas evitar los medicamentos. Significa que es importante utilizarlos de acuerdo con las indicaciones y evitar la automedicación, especialmente con productos que pueden afectar la función renal.
Algunos analgésicos requieren precaución
Los antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINE, incluyen medicamentos de venta libre como ibuprofeno y naproxeno. Su uso frecuente o en determinadas circunstancias puede afectar los riñones, especialmente en personas con enfermedad renal, presión arterial alta, insuficiencia cardíaca o deshidratación.
Por eso, no conviene utilizarlos repetidamente por cuenta propia para tratar dolores frecuentes.
La dosis importa
El riesgo relacionado con un medicamento depende de factores como la dosis, la duración del tratamiento, la edad, otras enfermedades y los medicamentos que se utilizan al mismo tiempo.
Cuando los riñones no funcionan adecuadamente, algunos medicamentos permanecen más tiempo en el organismo. En estos casos, el profesional de la salud puede necesitar ajustar la dosis o elegir otra opción.
Evita combinar medicamentos sin orientación
Antes de tomar un medicamento nuevo, informa si tienes enfermedad renal o si utilizas otros tratamientos. Esto incluye medicamentos de venta libre y algunos productos que se adquieren sin receta.
Para reducir riesgos:
- Lee las instrucciones del medicamento.
- Respeta la dosis recomendada.
- No combines varios productos que contengan el mismo ingrediente activo.
- Evita utilizar analgésicos durante periodos prolongados sin orientación.
- Informa sobre todos los medicamentos que utilizas.
- Pregunta antes de utilizar un medicamento si tienes enfermedad renal.
No suspendas un tratamiento necesario
La preocupación por los riñones no debe llevarte a dejar medicamentos que necesitas para controlar una enfermedad. Algunos tratamientos, como los utilizados para la presión arterial o la diabetes, son importantes para proteger la función renal.
Si tienes dudas sobre un medicamento, consulta a un profesional de la salud antes de suspenderlo, modificar la dosis o sustituirlo.