Las vacunas son una de las herramientas más eficaces para prevenir algunas hepatitis virales. Actualmente existen vacunas que protegen contra la hepatitis A y la hepatitis B. La vacunación contra la hepatitis B también ayuda a prevenir la hepatitis D, porque este virus necesita la presencia del virus de la hepatitis B para causar infección.
No existe una vacuna eficaz contra la hepatitis C, por lo que su prevención depende de reducir las situaciones en las que puede ocurrir la exposición al virus.
La vacunación depende del tipo de hepatitis
La hepatitis A se puede prevenir mediante una vacuna segura y eficaz. Su aplicación puede recomendarse de acuerdo con las características de cada país, la edad, los antecedentes de vacunación y determinadas situaciones de riesgo.
La hepatitis B cuenta con una vacuna que ofrece una protección muy alta. La Organización Mundial de la Salud recomienda que la primera dosis se administre a los recién nacidos lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24 horas de vida, seguida de las dosis necesarias para completar el esquema.
La vacunación contra hepatitis B es especialmente importante porque una infección adquirida durante los primeros años de vida tiene mayor probabilidad de convertirse en crónica.
¿Qué pasa si no recuerdas tus vacunas?
No recordar qué vacunas recibiste no significa que debas asumir que estás protegido o desprotegido. Puedes revisar tu cartilla de vacunación o consultar con un profesional de la salud para conocer si necesitas completar alguna dosis.
En algunos casos, la vacunación también se recomienda para personas que no recibieron las dosis correspondientes durante la infancia o que tienen determinadas condiciones o exposiciones.
La vacuna no sustituye otros cuidados
Vacunarse protege frente a los virus para los que existe una vacuna, pero no evita todas las formas de hepatitis. Por ejemplo, no existe una vacuna eficaz contra la hepatitis C.
Por eso, la vacunación debe acompañarse de otras medidas de cuidado relacionadas con el agua, los alimentos, la sangre y los procedimientos que puedan implicar exposición a estos virus.
Mantener tus vacunas al día es una forma sencilla de reducir riesgos y proteger tu salud a largo plazo.