Los problemas del corazón no siempre comienzan con una señal evidente. Algunas enfermedades cardíacas permanecen sin síntomas durante un tiempo, mientras que otras producen molestias que aparecen al realizar actividad física o incluso durante el reposo.
Reconocer los cambios importantes ayuda a saber cuándo buscar atención.
El pecho puede dar señales importantes
Una molestia en el pecho es uno de los síntomas que merece mayor atención. Puede sentirse como presión, opresión, pesadez, ardor o dolor. En algunas enfermedades, la molestia también puede extenderse hacia el brazo, hombro, espalda, cuello o mandíbula.
No todas las molestias en el pecho tienen origen cardíaco, pero no conviene asumir que se deben únicamente a indigestión, estrés u otra causa sin valoración cuando son nuevas, intensas o persistentes.
La respiración y la energía también cambian
Algunos problemas cardíacos pueden provocar falta de aire, cansancio inusual o una disminución de la capacidad para realizar actividades que antes eran fáciles.
Otros signos incluyen:
- Palpitaciones o sensación de que el corazón late de manera irregular.
- Mareos o sensación de desmayo.
- Desmayos.
- Hinchazón de pies, tobillos o piernas.
- Dificultad para respirar al acostarse.
- Cansancio que aparece con actividades habituales.
Estos síntomas pueden tener muchas causas y no significan automáticamente que exista una enfermedad cardíaca. Sin embargo, cuando aparecen de forma nueva, se repiten o empeoran, es importante consultar a un profesional de la salud.
Algunos síntomas requieren atención inmediata
Una molestia intensa o persistente en el pecho, especialmente cuando se acompaña de falta de aire, sudoración fría, náuseas, mareo o dolor que se extiende hacia el brazo, espalda, cuello o mandíbula, puede ser una señal de ataque cardíaco.
En ese caso, no esperes a que desaparezca por sí sola. Busca atención médica de emergencia de inmediato.
Las señales no son iguales para todas las personas
Un ataque cardíaco no siempre se presenta como un dolor intenso en el pecho. Algunas personas tienen falta de aire, cansancio marcado, náuseas, mareo u otras molestias. En algunas mujeres, por ejemplo, ciertos síntomas distintos del dolor en el pecho pueden ser más frecuentes.
Por eso, prestar atención a cambios que no son habituales para ti es importante. Si algo se siente diferente y existe preocupación por el corazón, es preferible buscar una valoración que intentar determinar la causa por cuenta propia.