La palabra “colitis” suele utilizarse para describir diferentes problemas que afectan al intestino grueso, también llamado colon. Sin embargo, no todas las formas de colitis tienen la misma causa ni producen el mismo tipo de inflamación.
Por eso, hablar simplemente de “colitis” no permite saber qué está ocurriendo en el intestino. Es necesario conocer qué tipo de problema existe para determinar el tratamiento adecuado.
El colon cumple funciones importantes
El intestino grueso participa en la absorción de agua y en la formación y almacenamiento de las heces. Cuando su funcionamiento se altera, pueden aparecer cambios en las evacuaciones y molestias abdominales.
Algunas personas presentan dolor o cólicos, inflamación abdominal, diarrea, estreñimiento o una combinación de estos síntomas. La intensidad y duración dependen de la causa.
Existen diferentes tipos
La colitis puede tener distintos orígenes. La colitis ulcerosa, por ejemplo, es una enfermedad inflamatoria intestinal en la que el sistema inmunitario provoca inflamación y lesiones en el revestimiento del colon y el recto.
También existen colitis relacionadas con infecciones, determinados medicamentos, problemas en el flujo sanguíneo del colon y otras condiciones.
Esto es importante porque una molestia intestinal no significa necesariamente que exista una enfermedad inflamatoria intestinal. Una infección digestiva pasajera, cambios en la alimentación u otros trastornos pueden provocar síntomas similares.
Los cambios intestinales merecen atención
Cuando las molestias son ocasionales y desaparecen, no siempre indican un problema importante. En cambio, una alteración que persiste, se repite con frecuencia o afecta la vida cotidiana merece una valoración.
La presencia de sangre en las heces, pérdida de peso sin explicación, fiebre, dolor intenso o diarrea persistente requiere atención médica.
El diagnóstico depende de los síntomas, los antecedentes y, cuando es necesario, de estudios como análisis de sangre, pruebas de materia fecal, colonoscopia u otros procedimientos.
No es recomendable tratar cualquier cambio intestinal como “colitis” sin conocer su causa. Identificar el origen permite recibir el tratamiento adecuado y evitar medicamentos innecesarios.