La diabetes y el colesterol elevado están relacionados con un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Ambos pueden afectar la salud de los vasos sanguíneos y favorecer cambios que dificultan la circulación de la sangre hacia el cerebro.
Tener alguna de estas condiciones no significa que necesariamente tendrás un EVC. El riesgo depende del conjunto de factores presentes y de qué tan bien estén controlados.
La glucosa elevada afecta los vasos sanguíneos
Cuando la diabetes no está bien controlada, los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden dañar los vasos sanguíneos con el paso del tiempo. Esto favorece problemas cardiovasculares y aumenta el riesgo de un infarto cerebral.
Por eso, controlar la glucosa forma parte del cuidado de la salud cerebral. El seguimiento puede incluir análisis periódicos, alimentación saludable, actividad física y medicamentos cuando son necesarios.
El colesterol puede favorecer la obstrucción
El colesterol LDL elevado puede contribuir a la acumulación de placas dentro de las arterias. Cuando estas placas crecen, pueden reducir el espacio por donde circula la sangre y favorecer la formación de coágulos.
Si tienes colesterol elevado, el tratamiento depende de tus niveles y de tu riesgo cardiovascular. Algunas personas necesitan cambios en sus hábitos y otras requieren medicamentos.
Los factores suelen estar relacionados
Diabetes, hipertensión y colesterol elevado pueden aparecer juntos, especialmente cuando existen otros factores de riesgo cardiovascular. Tener varias de estas condiciones aumenta la importancia de mantenerlas bajo control.
Una estrategia útil es conocer tus cifras y llevar un registro de los resultados que tu profesional de la salud considere importantes.
Cuida estos aspectos de manera conjunta
Para reducir el riesgo de un EVC, el cuidado puede incluir:
- Mantener la glucosa dentro del rango indicado.
- Vigilar la presión arterial.
- Revisar periódicamente el colesterol.
- Mantener una alimentación saludable.
- Realizar actividad física.
- Evitar fumar.
- Tomar los medicamentos indicados.
No ajustes tus medicamentos para la diabetes o el colesterol sin orientación. El tratamiento debe adaptarse a tus necesidades y a tus resultados.
El control cotidiano tiene un propósito
Cuidar la glucosa y el colesterol no consiste solamente en obtener buenos resultados en un análisis. El objetivo es proteger los vasos sanguíneos a largo plazo y disminuir el riesgo de complicaciones.
Si tienes diabetes o colesterol elevado, consulta a un profesional de la salud sobre las metas que corresponden a tu caso y la frecuencia con la que necesitas revisar tus resultados.