La presión arterial alta es uno de los principales factores de riesgo para sufrir un infarto cerebral. Cuando la presión permanece elevada durante mucho tiempo, puede dañar las paredes de los vasos sanguíneos y favorecer problemas que afectan la circulación del cerebro.
La hipertensión suele avanzar sin producir síntomas, por lo que una persona puede tenerla durante años sin saberlo. Medirla es la única manera de conocer si está elevada.
Los vasos sanguíneos soportan una presión constante
Cada latido del corazón impulsa sangre hacia las arterias. Cuando la presión es demasiado alta de manera persistente, los vasos sanguíneos están sometidos a una mayor tensión.
Con el tiempo, esto puede favorecer el endurecimiento y estrechamiento de las arterias, además de aumentar el riesgo de que un vaso sanguíneo se obstruya o se rompa.
En el cerebro, cualquiera de estas situaciones puede provocar un evento cerebrovascular.
Controlar la presión reduce el riesgo
Si tienes hipertensión, mantenerla bajo control es una de las medidas más importantes para proteger tu cerebro.
El control suele incluir una combinación de hábitos saludables y, cuando se necesitan, medicamentos. El tratamiento se determina de acuerdo con los niveles de presión y las características de cada persona.
Para favorecer el control:
- Mide tu presión según las indicaciones recibidas.
- Reduce el consumo de sal.
- Mantén una alimentación saludable.
- Realiza actividad física de manera regular.
- Evita fumar.
- Toma tus medicamentos exactamente como fueron indicados.
- Acude a tus revisiones.
No suspendas el tratamiento porque te sientas bien
La ausencia de síntomas no significa que la presión esté controlada. Si utilizas medicamentos para la hipertensión, suspenderlos por cuenta propia puede hacer que la presión vuelva a elevarse.
Si tienes dudas sobre el tratamiento o tus cifras de presión, consulta a un profesional de la salud.
La prevención empieza antes del primer EVC
Controlar la presión no solo es importante para quienes ya tienen un diagnóstico de hipertensión. Medirla periódicamente permite identificar una elevación y actuar antes de que provoque daño.
Si hace tiempo que no revisas tu presión arterial, incorporarla a tus controles habituales es una medida sencilla para cuidar la salud de tu cerebro y tu corazón.