No todos los accidentes cerebrovasculares pueden prevenirse, pero cuidar los factores de riesgo ayuda a disminuir la probabilidad de que ocurran. La presión arterial, el tabaquismo, la actividad física, la alimentación, el colesterol y la diabetes forman parte de los aspectos que puedes trabajar a lo largo de la vida.
La prevención no requiere hacer cambios extremos. Lo importante es convertir algunos hábitos saludables en parte de tu rutina.
Muévete de manera regular
La actividad física ayuda a controlar la presión arterial, el peso y otros factores relacionados con la salud cardiovascular.
Si pasas mucho tiempo sentado, comienza incorporando periodos cortos de movimiento y aumenta gradualmente. Caminar, bailar, andar en bicicleta o realizar actividades domésticas son opciones válidas.
Cuida lo que comes habitualmente
Una alimentación saludable favorece el control de la presión arterial, el colesterol y el peso.
Puedes empezar con medidas sencillas:
- Aumenta el consumo de frutas y verduras.
- Incluye leguminosas y cereales integrales.
- Prefiere alimentos frescos o poco procesados.
- Reduce el exceso de sal.
- Limita alimentos con grandes cantidades de grasas saturadas y azúcares.
- Presta atención al tamaño de las porciones.
No necesitas eliminar todos tus alimentos favoritos. Se trata de mejorar progresivamente la alimentación habitual.
Evita el tabaco
Fumar daña los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de sufrir un EVC. Dejar de fumar reduce ese riesgo y beneficia al corazón y a otros órganos.
Si quieres dejar el tabaco y te resulta difícil hacerlo por tu cuenta, un profesional de la salud puede ayudarte a encontrar una estrategia adecuada.
Mantén bajo control tus condiciones de salud
Si tienes hipertensión, diabetes, colesterol elevado o una enfermedad cardíaca, seguir el tratamiento indicado es una parte fundamental de la prevención.
También es importante acudir a las revisiones y conocer tus cifras de presión, glucosa y colesterol cuando corresponda.
Los cambios pequeños se acumulan
No necesitas transformar tu vida de un día para otro. Elegir un cambio que puedas mantener y añadir nuevos hábitos progresivamente puede hacer que la prevención sea más realista.
Cuidar tus vasos sanguíneos durante años es una de las mejores formas de proteger la salud de tu cerebro.