Infarto cerebral
Infarto silencioso
Un infarto cerebral silencioso ocurre cuando una zona del cerebro sufre una interrupción del flujo sanguíneo sin provocar señales evidentes en ese momento. La persona puede no darse cuenta de que ocurrió, pero el tejido cerebral puede haber sufrido daño.
Aunque se les llame “silenciosos”, estos eventos no son necesariamente inofensivos. Cuando se repiten, pueden acumular daño y aumentar el riesgo de problemas de memoria, pensamiento y movimiento.
¿Cómo puede pasar desapercibido?
A diferencia de un infarto cerebral que provoca señales repentinas y fáciles de reconocer, uno silencioso puede afectar una zona pequeña del cerebro o producir cambios que la persona atribuye al cansancio o a la edad.
Con el tiempo, pueden aparecer dificultades como:
- Problemas leves de memoria.
- Dificultad para concentrarse.
- Cambios en la forma de caminar.
- Problemas de equilibrio.
- Cambios sutiles en el movimiento.
- Dificultades para realizar algunas actividades cotidianas.
Estas señales no significan por sí mismas que haya ocurrido un infarto cerebral. También pueden tener otras causas.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Los mismos factores que favorecen los problemas de los vasos sanguíneos del cerebro pueden aumentar el riesgo de estos eventos. Entre ellos están la presión arterial alta, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaquismo, algunas enfermedades del corazón y la edad.
Controlar estos factores ayuda a reducir el riesgo de daño cerebral.
¿Cómo se detecta?
Un infarto cerebral silencioso suele descubrirse mediante estudios de imagen realizados por otra razón. Una persona puede hacerse una tomografía o una resonancia magnética y encontrar evidencia de una lesión cerebral previa sin haber sabido que ocurrió.
Si un estudio muestra este tipo de lesión, un profesional de la salud puede valorar los factores de riesgo y establecer medidas para prevenir nuevos eventos.
No existe una manera de saber por los síntomas cotidianos si una persona tuvo un infarto cerebral silencioso. Por eso, mantener bajo control la presión arterial, el colesterol, la glucosa y otros factores de riesgo es una parte importante de la prevención.