Una cortadura, raspadura o golpe puede parecer una lesión menor, pero algunos accidentes requieren atención profesional. Los primeros cuidados deben centrarse en proteger la zona lesionada y evitar acciones que puedan aumentar el daño.
Antes de atender una herida, lávate las manos y, si es posible, utiliza guantes desechables. Esto ayuda a reducir el riesgo de contaminación.
¿Qué hacer ante una herida leve?
- Lava la zona suavemente con agua limpia.
- Si existe sangrado, aplica presión directa con una gasa o tela limpia.
- Cuando el sangrado disminuya, cubre la herida con un apósito limpio.
- Mantén la zona protegida y cambia la cubierta cuando sea necesario.
- Observa si aparecen enrojecimiento creciente, hinchazón, dolor intenso, secreción o fiebre.
En caso de un golpe, puedes aplicar frío local envuelto en una tela durante periodos cortos para ayudar a disminuir la inflamación. No coloques hielo directamente sobre la piel.
No introduzcas objetos dentro de una herida ni intentes retirar objetos incrustados. Tampoco apliques sustancias caseras sobre lesiones abiertas.
¿Cuándo necesitas atención profesional?
Busca atención médica si el sangrado es abundante o no se detiene después de aplicar presión, si la herida es profunda, tiene bordes muy separados, fue causada por un objeto sucio o presenta un objeto incrustado.
También es importante consultar cuando existe pérdida de sensibilidad o movimiento, una mordedura, una lesión extensa o signos de infección.
La vacunación contra el tétanos es otro aspecto que puede ser necesario valorar dependiendo del tipo de herida y del historial de vacunación. Si tienes dudas sobre tu protección, consulta a un profesional de la salud.