Dormir bien es una parte importante del cuidado de la salud. Durante el sueño, el organismo realiza procesos que ayudan a recuperar energía y mantener el funcionamiento adecuado de diferentes sistemas.
Cuando el descanso es insuficiente o de mala calidad de manera frecuente, pueden verse afectados aspectos relacionados con la glucosa, la presión arterial y el metabolismo. Por eso, dormir bien también forma parte del cuidado del síndrome cardiovascular renal metabólico (CKM).
¿Cuánto necesitas dormir?
Las necesidades de sueño cambian con la edad. En general, la mayoría de los adultos necesita dormir al menos siete horas por noche, aunque la cantidad adecuada puede variar de una persona a otra.
No sólo importa el número de horas. Un sueño reparador también implica poder descansar de forma relativamente continua y despertar con sensación de recuperación.
Dormir más horas un día no siempre compensa una rutina de descanso insuficiente durante el resto de la semana. Mantener cierta regularidad también es importante.
¿Cómo influye en tu salud?
Dormir poco de manera habitual puede relacionarse con cambios en diferentes procesos del organismo.
Por ejemplo, puede dificultar la regulación de la glucosa y afectar la manera en que el cuerpo responde a la insulina, la hormona que ayuda a utilizar la glucosa como energía. También se ha relacionado con presión arterial alta, obesidad y un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Estas condiciones forman parte del panorama CKM. Por eso, el sueño no debe verse como un aspecto separado de la salud metabólica y cardiovascular.
Además, algunos problemas de salud relacionados con CKM pueden dificultar el descanso. Esto muestra nuevamente que las condiciones pueden influirse en diferentes direcciones.
Hábitos para descansar mejor
Algunas acciones sencillas pueden ayudarte a mantener una rutina de sueño más saludable:
- Procura acostarte y levantarte aproximadamente a la misma hora.
- Mantén tu habitación oscura, tranquila y con una temperatura cómoda.
- Reduce el uso de pantallas antes de dormir.
- Evita comidas muy abundantes cerca de la hora de acostarte.
- Limita la cafeína durante las horas previas al descanso.
- Mantén una rutina que ayude a preparar al organismo para dormir.
Los cambios no tienen que realizarse todos al mismo tiempo. Identificar qué hábitos interfieren con tu descanso puede ayudarte a comenzar por aquellos que sean más fáciles de modificar.
Cuando dormir no es suficiente
Pasar suficientes horas en la cama no siempre significa tener un sueño reparador. Roncar intensamente, despertar varias veces durante la noche, sentir que falta el aire al dormir o tener mucho sueño durante el día pueden indicar un problema que requiere valoración.
Uno de ellos es la apnea del sueño, un trastorno en el que la respiración se interrumpe repetidamente mientras la persona duerme. Esta condición se relaciona con problemas como presión arterial alta y enfermedades cardiovasculares.
Si tienes dificultades para dormir que se mantienen durante varias semanas o notas señales como estas, consulta con un profesional de la salud.
Dentro del cuidado del síndrome CKM, dormir bien no sustituye el tratamiento de otras condiciones, pero sí forma parte de una estrategia integral para proteger la salud metabólica, cardiovascular y renal.