Cuidar la salud no depende de una sola decisión. Las acciones que realizas todos los días pueden ayudarte a reducir factores que afectan al corazón, los riñones y el metabolismo, especialmente cuando se mantienen a lo largo del tiempo.
Dentro del síndrome cardiovascular renal metabólico (CKM), los hábitos saludables complementan la alimentación, la actividad física, el descanso y el manejo del estrés. También incluyen evitar sustancias que dañan el organismo, mantener tus revisiones de salud y seguir adecuadamente los tratamientos cuando ya existe algún diagnóstico.
Evita el consumo de tabaco
Fumar y utilizar productos de tabaco afecta los vasos sanguíneos y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. También puede tener consecuencias para la salud de los riñones y complicar el panorama de las personas que ya presentan otros factores relacionados con CKM.
Si fumas, dejar de hacerlo puede aportar beneficios a tu salud a cualquier edad. Si te resulta difícil, existen estrategias y tratamientos que pueden ayudarte durante el proceso.
También es importante evitar, en la medida de lo posible, la exposición al humo de otras personas.
Mantén tus revisiones de salud
Algunas alteraciones relacionadas con CKM pueden avanzar sin causar síntomas evidentes durante sus primeras etapas. Por eso, sentirte bien no siempre significa que todos tus indicadores se encuentren dentro de los niveles recomendados.
Las revisiones periódicas permiten detectar cambios y darles seguimiento. Dependiendo de tu edad, antecedentes y condiciones de salud, un profesional puede recomendar evaluar aspectos como:
- Presión arterial.
- Glucosa en sangre.
- Colesterol y triglicéridos.
- Peso y circunferencia de cintura.
- Funcionamiento de los riñones.
- Otros indicadores según tus antecedentes y diagnósticos.
La frecuencia de estas revisiones no es igual para todas las personas y debe adaptarse a cada caso.
Sigue tu tratamiento
Si ya tienes diabetes, hipertensión, enfermedad renal, enfermedad cardiovascular u otra condición relacionada, seguir el tratamiento indicado es parte fundamental del cuidado diario.
Esto incluye tomar los medicamentos en las dosis y horarios establecidos, acudir a las consultas de seguimiento y realizar los estudios solicitados. No suspendas ni modifiques un medicamento por tu cuenta, aunque te sientas bien o tus resultados hayan mejorado.
Cuando una persona vive con varias condiciones, también es importante que los profesionales que participan en su atención conozcan los medicamentos y tratamientos que utiliza.
Pequeñas decisiones también cuentan
Los hábitos saludables deben adaptarse a la vida cotidiana. No es necesario cambiar todo al mismo tiempo ni buscar una rutina perfecta.
Puedes comenzar con acciones concretas, como levantarte después de pasar mucho tiempo sentado, preparar tus medicamentos para evitar olvidos, acudir a las revisiones programadas o establecer objetivos de salud que puedas mantener.
Si ya tienes una enfermedad relacionada con CKM, tus necesidades pueden ser diferentes a las de una persona que busca prevenirla. Por eso, el cuidado debe adaptarse a tu estado de salud y etapa de vida.
La clave está en mantener una visión integral. Cada hábito puede parecer pequeño por separado, pero en conjunto contribuyen al cuidado del corazón, los riñones, el metabolismo y otros órganos relacionados.