Los síntomas de un infarto cerebral suelen aparecer de manera repentina. Reconocerlos rápidamente puede facilitar que la persona reciba atención médica a tiempo y tenga mayores posibilidades de recuperación.
Las señales dependen de la zona del cerebro afectada, por lo que no todas las personas presentan los mismos síntomas.
Los cambios suelen aparecer de repente
Entre las señales más frecuentes se encuentran:
- Debilidad o entumecimiento repentino de la cara, el brazo o la pierna, especialmente de un solo lado del cuerpo.
- Dificultad repentina para hablar o entender lo que otras personas dicen.
- Problemas repentinos para ver con uno o ambos ojos.
- Mareo, pérdida del equilibrio o dificultad para caminar.
- Dolor de cabeza intenso y repentino sin una causa conocida.
También pueden aparecer confusión, dificultad para leer o escribir, problemas para tragar o cambios en la coordinación.
Una forma sencilla de reconocerlo
La estrategia FAST, conocida en español como CAMA en algunos materiales, ayuda a recordar algunas de las señales más importantes:
- Cara: pide a la persona que sonría y observa si un lado de la cara se cae.
- Brazos: pídele que levante ambos brazos y comprueba si uno de ellos pierde fuerza o cae.
- Habla: pídele que repita una frase sencilla y presta atención a dificultades para hablar o palabras extrañas.
- Tiempo: si aparece cualquiera de estas señales, es momento de buscar atención médica de emergencia.
No es necesario que estén presentes todos los síntomas para actuar.
No esperes a que desaparezcan
Un error frecuente es esperar unos minutos para comprobar si la persona mejora. Esto puede retrasar un tratamiento que depende del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.
Si una persona presenta una señal repentina compatible con un infarto cerebral, busca atención médica de emergencia de inmediato. Si es posible, registra la hora en que comenzaron los síntomas, ya que esta información ayuda al equipo médico a tomar decisiones sobre el tratamiento.
Algunos síntomas pueden ser menos evidentes
Una persona podría no presentar una caída evidente de la cara o una dificultad clara para hablar. Un cambio repentino en la visión, el equilibrio, la coordinación o la fuerza también requiere atención.
No intentes trasladar a la persona por tus propios medios si existe la posibilidad de un EVC. Solicita ayuda de emergencia y sigue las indicaciones del personal correspondiente.
Actuar rápido no significa entrar en pánico. Significa reconocer que un cambio neurológico repentino necesita atención inmediata.