La isquemia cerebral transitoria, conocida como ataque isquémico transitorio (AIT), ocurre cuando el flujo de sangre hacia una parte del cerebro se interrumpe durante un periodo breve. Los síntomas son similares a los de un infarto cerebral, pero desaparecen porque el flujo sanguíneo se restablece antes de que exista un daño cerebral permanente.
Aunque los síntomas desaparezcan, un AIT no debe considerarse un episodio sin importancia. Puede ser una advertencia de que existe un riesgo elevado de sufrir un accidente cerebrovascular posteriormente.
Los síntomas pueden desaparecer rápidamente
Un AIT puede provocar de forma repentina:
- Debilidad o entumecimiento de la cara, el brazo o la pierna, especialmente de un lado.
- Dificultad para hablar o comprender.
- Problemas repentinos de visión.
- Mareo o pérdida del equilibrio.
- Dificultad para caminar o coordinar los movimientos.
- Confusión o cambios repentinos en otras funciones neurológicas.
La duración es variable y los síntomas pueden desaparecer en poco tiempo. Precisamente por eso algunas personas deciden no buscar atención cuando vuelven a sentirse bien.
Que desaparezca no significa que haya pasado el peligro
La principal característica de un AIT es que los síntomas desaparecen sin dejar el mismo tipo de daño permanente que produce un infarto cerebral. Sin embargo, el episodio puede indicar que existe un problema en los vasos sanguíneos, el corazón u otros factores que aumentan el riesgo de un EVC.
Por esta razón, un AIT necesita una valoración médica aunque la persona se encuentre completamente bien al llegar al hospital.
La valoración busca encontrar la causa
Después de un AIT, el profesional de la salud puede solicitar estudios para conocer qué provocó la interrupción temporal del flujo sanguíneo. Dependiendo del caso, pueden utilizarse tomografía computarizada o resonancia magnética, estudios de los vasos sanguíneos, electrocardiograma, monitoreo del ritmo cardíaco y otras pruebas.
Encontrar la causa permite establecer medidas para disminuir el riesgo de un futuro EVC.
No esperes a que vuelva a ocurrir
Si alguien presenta de repente dificultad para hablar, debilidad de un lado del cuerpo, alteraciones de la visión o problemas para caminar, debe recibir atención médica de emergencia aunque los síntomas desaparezcan.
Un AIT es una oportunidad para identificar y tratar factores de riesgo antes de que ocurra un infarto cerebral. Actuar rápidamente puede marcar una diferencia importante.
Fuentes: MedlinePlus – Accidente isquémico transitorio / MedlinePlus – Accidente cerebrovascular