Lo que comes todos los días puede influir en diferentes aspectos de tu salud, como la glucosa, la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos. Por eso, una alimentación saludable forma parte del cuidado del síndrome cardiovascular renal metabólico (CKM).
No existe un solo alimento capaz de prevenir o controlar las condiciones relacionadas con este síndrome. Lo importante es el conjunto de decisiones que forman tu alimentación habitual y adaptarlas a tus necesidades, especialmente si ya vives con diabetes, hipertensión, enfermedad cardiovascular, enfermedad renal o alguna alteración del hígado.
¿Qué alimentos conviene priorizar?
Una alimentación saludable puede construirse a partir de alimentos variados y poco procesados. No se trata de eliminar grupos completos de alimentos, sino de buscar equilibrio y variedad.
De manera general, procura incluir:
- Verduras y frutas variadas.
- Cereales integrales, como avena, tortilla de maíz y arroz integral.
- Leguminosas, como frijoles, lentejas y garbanzos.
- Fuentes de proteína como pescado, pollo, huevo y otras opciones de acuerdo con tus necesidades.
- Grasas insaturadas presentes en alimentos como aguacate, semillas y nueces.
- Agua simple como bebida principal.
Las cantidades y elecciones pueden necesitar ajustes según tu edad, actividad cotidiana y estado de salud.
Cuida azúcares, sodio y grasas
Además de elegir qué alimentos incluir, conviene prestar atención a algunos componentes que, cuando se consumen en exceso, pueden dificultar el cuidado de la salud metabólica y cardiovascular.
Limitar bebidas azucaradas, dulces y otros productos con grandes cantidades de azúcares añadidos puede ayudar a evitar un consumo excesivo de azúcar y calorías.
También es recomendable moderar el sodio, presente principalmente en la sal y en muchos alimentos procesados. Consumir demasiado puede contribuir al aumento de la presión arterial.
Las grasas saturadas también deben limitarse. Se encuentran, por ejemplo, en algunos productos de origen animal y alimentos ultraprocesados. Sustituirlas por fuentes de grasas insaturadas puede favorecer la salud cardiovascular.
¿Y si ya tienes un diagnóstico?
Las recomendaciones generales no siempre son suficientes cuando existe una enfermedad relacionada con CKM.
Una persona con diabetes puede necesitar prestar especial atención a la cantidad y tipo de carbohidratos. Si existe presión arterial alta, reducir el sodio puede adquirir mayor importancia.
En la enfermedad renal, las necesidades pueden ser distintas según qué tan bien funcionen los riñones. Algunas personas requieren ajustar nutrientes como sodio, potasio, fósforo o proteínas, pero estas restricciones no son necesarias para todas y deben indicarse de acuerdo con cada caso.
Las alteraciones metabólicas del hígado también pueden requerir cambios en la alimentación como parte de un cuidado integral.
Por eso, una dieta que funciona para una persona no necesariamente es adecuada para otra.
Alimentarte bien sin complicarte
Comer de manera saludable no requiere que cada comida sea perfecta. Los hábitos que puedes mantener en el tiempo suelen ser más útiles que los cambios extremos.
Planear algunas comidas, incluir más alimentos frescos, revisar las etiquetas de los productos y cocinar con mayor frecuencia cuando sea posible son acciones que pueden facilitar mejores elecciones.
Si tienes más de una condición relacionada con CKM, consulta con un profesional de la salud o nutrición para adaptar tu alimentación. El objetivo es que tus decisiones ayuden a cuidar en conjunto el metabolismo, el corazón, los riñones y, cuando corresponda, el hígado.