Adicciones
Las decisiones diarias también influyen en la prevención de las adicciones. Descubre recursos para fortalecer hábitos saludables.
Consumo de alcohol
El alcohol es una sustancia que actúa sobre el sistema nervioso y puede afectar la coordinación, la atención, la memoria y la capacidad para tomar decisiones. Su consumo está presente en muchos contextos sociales, pero beber en exceso o con frecuencia aumenta el riesgo de lesiones, enfermedades y problemas relacionados con el consumo de alcohol.
No todas las personas que consumen alcohol tienen una adicción. El problema puede aparecer cuando beber se vuelve difícil de controlar, ocupa un lugar importante en la vida cotidiana o continúa a pesar de las consecuencias negativas.
Reconoce cuándo existe un problema
Algunas señales que merecen atención son:
- Beber más cantidad o durante más tiempo de lo planeado.
- Tener deseos intensos de consumir alcohol.
- Intentar reducir el consumo y no conseguirlo.
- Necesitar cada vez más alcohol para obtener el mismo efecto.
- Descuidar responsabilidades, relaciones o actividades.
- Continuar bebiendo aunque haya consecuencias para la salud o la vida personal.
- Dedicar mucho tiempo a conseguir alcohol, consumirlo o recuperarse de sus efectos.
También conviene observar para qué se utiliza el alcohol. Beber de manera habitual para afrontar estrés, tristeza, ansiedad, problemas para dormir o situaciones difíciles puede favorecer un patrón de consumo problemático. El alcohol puede producir una sensación temporal de relajación, pero no resuelve las causas de estas situaciones y puede empeorar algunos problemas con el tiempo.
Reduce los riesgos
Evitar conducir después de beber es una de las medidas más importantes para prevenir lesiones. El alcohol disminuye la capacidad de reaccionar y tomar decisiones, incluso antes de que una persona se sienta claramente intoxicada. Tampoco es recomendable combinarlo con medicamentos u otras sustancias sin conocer sus posibles efectos.
Durante el embarazo, no existe una cantidad de alcohol que se considere segura. La recomendación es evitarlo por completo para reducir riesgos para el desarrollo del bebé.
Cuando beber empieza a afectar tu salud, relaciones, trabajo, estudios o actividades cotidianas, pedir orientación profesional puede ayudarte a valorar lo que está ocurriendo. Existen tratamientos y estrategias eficaces para reducir el consumo o dejar de beber, y recibir apoyo oportunamente facilita el proceso.