Adicciones
Las decisiones diarias también influyen en la prevención de las adicciones. Descubre recursos para fortalecer hábitos saludables.
Videojuegos
Jugar videojuegos forma parte del entretenimiento cotidiano de muchas personas y no significa, por sí mismo, tener una adicción. Para la mayoría, jugar es una actividad recreativa que puede disfrutarse sin afectar otras áreas de la vida.
El problema aparece cuando existe una pérdida persistente del control sobre el juego y este comienza a ocupar un lugar prioritario frente al sueño, la escuela, el trabajo, las relaciones o el cuidado personal.
La Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por videojuegos como un patrón de comportamiento que provoca un deterioro significativo en la vida cotidiana.
Reconoce cuándo puede ser un problema
El número de horas frente a una pantalla no es el único indicador. Conviene prestar atención cuando:
- Resulta difícil detener o reducir el juego.
- Se abandonan otras actividades importantes.
- Aparecen conflictos frecuentes por el tiempo dedicado a jugar.
- Se altera de manera constante el sueño.
- Se pierde interés en otras actividades.
- Se continúa jugando pese a las consecuencias negativas.
- El juego ocupa gran parte del día o se convierte en una preocupación constante.
Estos comportamientos deben mantenerse durante un periodo prolongado y afectar de manera importante el funcionamiento personal, familiar, social, escolar o laboral para que exista un trastorno por videojuegos. Pasar muchas horas jugando durante un periodo específico no significa necesariamente que exista una adicción.
Mantén un equilibrio diario
En niños y adolescentes, establecer horarios claros puede ayudar a mantener espacio para dormir, estudiar, realizar actividad física, convivir y cumplir responsabilidades. También es útil acordar con anticipación cuándo comienza y termina el tiempo de juego.
Las reglas funcionan mejor cuando son claras y consistentes. Por ejemplo, definir que primero se cumplen determinadas responsabilidades y después se dispone de un periodo para jugar. Mantener los dispositivos fuera del dormitorio durante la noche puede facilitar que el tiempo de juego no interfiera con el descanso.
También conviene prestar atención a lo que ocurre mientras se juega. Realizar pausas, levantarse, moverse y mantener horarios regulares para comer y dormir ayuda a evitar que el videojuego desplace necesidades básicas.
Observa lo que está ocurriendo
Los videojuegos pueden cumplir distintas funciones: entretenimiento, convivencia, competencia, exploración o una forma de desconectarse de situaciones difíciles. Cuando se utilizan constantemente para escapar de problemas, estrés, tristeza o conflictos, conviene prestar atención a ese patrón.
El objetivo no es eliminar los videojuegos, sino evitar que desplacen de manera constante otras necesidades y actividades importantes. Mantener variedad en la rutina permite disfrutar del juego sin convertirlo en el centro de la vida cotidiana.
Cuando jugar está interfiriendo con la escuela, el trabajo, las relaciones, el sueño o el cuidado personal y resulta difícil recuperar el equilibrio, hablar con un profesional de la salud puede ayudar a valorar la situación y encontrar estrategias adecuadas.