Adicciones
Las decisiones diarias también influyen en la prevención de las adicciones. Descubre recursos para fortalecer hábitos saludables.
Tabaquismo
El tabaquismo es una de las principales causas prevenibles de enfermedad y muerte. El tabaco contiene nicotina, una sustancia que genera dependencia, mientras que el humo del cigarro contiene miles de sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas y algunas capaces de provocar cáncer. Fumar aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y distintos tipos de cáncer.
La dependencia puede desarrollarse de manera gradual. Una persona puede comenzar fumando ocasionalmente y aumentar poco a poco la frecuencia hasta sentir que necesita nicotina para evitar malestar o controlar los deseos de fumar.
Reconoce las señales de dependencia
Algunas señales son:
- Sentir deseos intensos de fumar.
- Necesitar fumar poco después de despertar.
- Sentirse irritable, inquieto o ansioso al intentar dejarlo.
- Tener dificultades para reducir el número de cigarrillos.
- Pensar con frecuencia en cuándo podrá fumar nuevamente.
- Volver a fumar después de haberlo dejado.
Cuando una persona deja de consumir nicotina pueden aparecer síntomas de abstinencia, como irritabilidad, dificultad para concentrarse, ansiedad, problemas para dormir y deseos intensos de fumar. Estos síntomas son temporales y existen tratamientos que pueden ayudar a controlarlos.
Protege a quienes te rodean
El humo del tabaco también afecta a las personas que están cerca. La exposición al humo de segunda mano aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer de pulmón en quienes no fuman. No existe un nivel completamente seguro de exposición.
Por eso, evitar fumar dentro de casa, el automóvil u otros espacios cerrados ayuda a reducir la exposición de familiares y otras personas. Abrir una ventana o fumar en otra habitación no elimina por completo el riesgo.
Dejar de fumar siempre vale la pena
Abandonar el tabaco beneficia la salud a cualquier edad. Los beneficios comienzan después del último cigarro y continúan con el paso del tiempo, reduciendo progresivamente el riesgo de enfermedades relacionadas con el tabaquismo.
Algunas personas necesitan varios intentos antes de conseguirlo. Esto no significa que hayan fracasado: cada intento permite identificar qué situaciones dificultan el abandono y qué estrategias pueden funcionar mejor.
Establecer una fecha para comenzar, identificar los momentos que despiertan ganas de fumar y contar con apoyo profesional puede facilitar el proceso. Existen tratamientos para dejar el tabaco, incluidos medicamentos y terapias de apoyo, que pueden aumentar las probabilidades de lograrlo.