La afasia es una alteración del lenguaje que puede aparecer después de un accidente cerebrovascular. Ocurre cuando las zonas del cerebro encargadas de procesar el lenguaje resultan afectadas.
Una persona con afasia puede tener dificultades para hablar, comprender, leer o escribir. La forma en que se presenta varía mucho de una persona a otra.
La afasia no significa que la persona haya perdido su inteligencia. En muchos casos, sabe lo que quiere comunicar, pero tiene dificultades para encontrar las palabras o procesar el lenguaje.
Hablar no es la única dificultad
Algunas personas saben lo que quieren decir, pero no logran encontrar la palabra adecuada. Otras pueden hablar con facilidad, pero tener problemas para comprender lo que escuchan.
También pueden presentarse dificultades para:
- Leer un texto.
- Escribir mensajes.
- Nombrar objetos.
- Repetir palabras o frases.
- Seguir conversaciones largas.
- Comprender instrucciones.
La gravedad puede cambiar de acuerdo con la zona y extensión del daño cerebral.
La comunicación puede recuperarse
La terapia del habla y lenguaje es una parte importante de la rehabilitación. El profesional trabaja con la persona para mejorar las habilidades de comunicación que se hayan visto afectadas y desarrollar estrategias alternativas cuando sea necesario.
La recuperación puede continuar durante meses o incluso años. El ritmo es diferente para cada persona.
La familia puede facilitar la comunicación
Hablar con una persona con afasia requiere paciencia. Algunas estrategias útiles son:
- Darle tiempo suficiente para responder.
- Mantener contacto visual.
- Utilizar frases claras y sencillas.
- Hacer una pregunta a la vez.
- Reducir el ruido y las distracciones.
- No terminar constantemente sus frases.
- Utilizar dibujos, gestos o escritura cuando ayuden.
- Confirmar que el mensaje se entendió correctamente.
Lo más importante es dirigirse directamente a la persona y permitirle participar en las conversaciones y decisiones que le corresponden.
Evita hablar por la persona
Es comprensible querer ayudar cuando alguien tiene dificultades para expresarse. Sin embargo, responder siempre en su lugar puede reducir sus oportunidades de comunicarse.
Una conversación puede requerir más tiempo después de un EVC. Dar ese tiempo es una forma sencilla de respetar su autonomía.
Si notas cambios nuevos o un empeoramiento repentino del lenguaje después de que la persona se había estabilizado, busca atención médica de emergencia, ya que podría tratarse de un nuevo EVC.