Un infarto cerebral puede dejar cambios que continúan después de la emergencia. Estas secuelas dependen de la zona del cerebro afectada, la extensión del daño y las funciones que controlaba esa región.
No todas las personas tendrán las mismas dificultades. Algunas recuperan gran parte de sus capacidades, mientras que otras necesitan rehabilitación y apoyo durante más tiempo.
El movimiento puede cambiar
Una persona puede presentar debilidad, rigidez o pérdida de coordinación, especialmente en un lado del cuerpo. Esto puede dificultar caminar, mantener el equilibrio, utilizar una mano o realizar actividades como vestirse y bañarse.
La fisioterapia y la terapia ocupacional ayudan a trabajar estas dificultades y a recuperar la mayor independencia posible.
El lenguaje también puede verse afectado
Después de un EVC pueden aparecer problemas para hablar, comprender, leer o escribir. La afasia es una de las alteraciones que pueden presentarse y no significa que la persona haya perdido su inteligencia.
La terapia del habla y lenguaje ayuda a trabajar la comunicación y a desarrollar estrategias para expresar y comprender información.
La memoria y la atención necesitan apoyo
Algunas personas presentan dificultades para recordar información, concentrarse, organizar tareas o procesar lo que ocurre a su alrededor.
Estas dificultades pueden ser poco evidentes al principio. Una persona quizá pueda mantener una conversación, pero tener problemas para organizar sus actividades o seguir instrucciones complejas.
La evaluación permite identificar qué funciones están afectadas y qué estrategias pueden facilitar la vida cotidiana.
Tragar también puede convertirse en un reto
Los problemas para tragar, conocidos como disfagia, pueden aparecer después de un EVC. Pueden aumentar el riesgo de que alimentos o líquidos lleguen a las vías respiratorias.
Si una persona tose al comer o beber, presenta cambios en la voz después de tragar o tiene dificultad para manejar alimentos y líquidos, es importante comunicarlo al equipo de atención médica.
La rehabilitación se adapta a cada persona
El objetivo no siempre consiste en recuperar exactamente las capacidades que existían antes del EVC. En algunos casos, la rehabilitación ayuda a desarrollar nuevas formas de realizar una actividad y recuperar autonomía.
La paciencia es importante. Una secuela no define a la persona ni determina por completo su capacidad para avanzar.