El tratamiento de un infarto cerebral debe comenzar lo antes posible. El objetivo inicial es restablecer el flujo de sangre hacia la zona afectada del cerebro y limitar el daño. Después, el manejo se enfoca en la recuperación y en reducir el riesgo de que ocurra otro evento cerebrovascular.
El tratamiento depende del tipo de EVC, del tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas y del estado general de la persona.
Las primeras horas son fundamentales
En algunos casos de infarto cerebral, el equipo médico utiliza medicamentos que ayudan a disolver el coágulo que bloquea una arteria. Este tratamiento debe administrarse dentro de un periodo determinado y después de confirmar que se trata de un EVC isquémico.
Cuando existe una obstrucción importante, algunas personas pueden ser candidatas a un procedimiento llamado trombectomía mecánica, mediante el cual se retira el coágulo de la arteria.
No todos los tratamientos son adecuados para todas las personas. Los estudios de imagen ayudan al equipo médico a determinar qué opción es segura y apropiada.
Después comienza otra etapa del tratamiento
Una vez superada la emergencia, el manejo se concentra en prevenir complicaciones, identificar la causa del infarto y reducir el riesgo de otro EVC.
Según el caso, pueden utilizarse medicamentos para controlar la presión arterial, el colesterol o prevenir la formación de nuevos coágulos. También se atienden enfermedades que hayan contribuido al evento, como algunas alteraciones del ritmo cardíaco.
La recuperación requiere seguimiento
El tratamiento no termina al salir del hospital. Algunas personas necesitan rehabilitación para recuperar habilidades afectadas por el EVC, como caminar, hablar, utilizar las manos o realizar actividades cotidianas.
El plan se adapta a las necesidades de cada persona y puede modificarse conforme avanza la recuperación.
No suspendas el tratamiento por tu cuenta
Después de un infarto cerebral es importante mantener las consultas y seguir las indicaciones recibidas. Suspender medicamentos o cambiar las dosis sin orientación puede aumentar el riesgo de complicaciones.
Si tienes dudas sobre tu tratamiento, efectos secundarios o posibilidades de recuperación, consulta a un profesional de la salud.