Después de un infarto cerebral, prevenir un nuevo evento se convierte en una parte importante del cuidado. Haber tenido un EVC aumenta el riesgo de presentar otro, pero existen medidas que ayudan a reducir los factores que lo favorecen.
La prevención depende de la causa del primer evento y de las condiciones de salud de cada persona. Por eso, el seguimiento médico es fundamental.
Conocer la causa orienta la prevención
El equipo médico puede investigar si el infarto estuvo relacionado con hipertensión, colesterol elevado, diabetes, una alteración del ritmo cardíaco u otro problema de los vasos sanguíneos.
Cuando se identifica la causa, el tratamiento se enfoca en reducir ese riesgo. Por ejemplo, algunas personas necesitan medicamentos para controlar la presión arterial o el colesterol, mientras que otras requieren medicamentos que disminuyen la formación de coágulos.
Los medicamentos necesitan continuidad
Después de un EVC es importante tomar los medicamentos exactamente como fueron indicados. No suspendas un tratamiento porque te sientas bien ni cambies la dosis por tu cuenta.
Si tienes efectos secundarios, olvidaste dosis o tienes dificultades para seguir el tratamiento, consulta a un profesional de la salud.
Los hábitos forman parte de la prevención
El cuidado cotidiano puede ayudar a controlar varios factores de riesgo:
- Mantén la presión arterial bajo control.
- Vigila el colesterol y la glucosa cuando corresponda.
- Realiza actividad física de acuerdo con tus posibilidades y las indicaciones recibidas.
- Lleva una alimentación saludable.
- Evita fumar.
- Mantén un peso saludable.
- Acude a tus revisiones.
No es necesario hacer todos los cambios de una vez. El equipo que lleva tu recuperación puede ayudarte a establecer objetivos adecuados.
La rehabilitación sigue siendo importante
La rehabilitación no solo busca recuperar habilidades. También puede ayudar a que la persona retome actividades y adopte estrategias para mantenerse activa y segura.
Si quedaron dificultades para caminar, hablar, tragar o realizar tareas cotidianas, continuar con el programa indicado favorece la recuperación y la independencia.
Prevenir otro EVC es un proceso continuo
No existe una medida única que elimine por completo el riesgo. La combinación de tratamiento, seguimiento y hábitos saludables ofrece una mejor protección que esperar a que aparezcan nuevas señales.
Si tienes antecedentes de infarto cerebral o AIT, mantén tus consultas y pregunta a tu profesional de la salud cuáles son tus principales factores de riesgo y qué medidas necesitas mantener a largo plazo.