Síndrome Cardiovascular Renal Metabólico
Grasa abdominal
La grasa que se acumula alrededor de la cintura no sólo cambia la forma del cuerpo. Cuando es excesiva, puede relacionarse con alteraciones en el metabolismo y aumentar el riesgo de desarrollar problemas como diabetes tipo 2, presión arterial alta, enfermedad cardiovascular y enfermedad renal.
Por esta razón, la grasa abdominal es uno de los factores que se consideran al evaluar el síndrome cardiovascular renal metabólico (CKM), un conjunto de condiciones relacionadas que afectan al corazón, los riñones y el metabolismo.
¿Por qué importa dónde se acumula?
No toda la grasa corporal tiene las mismas características. La grasa visceral es la que se encuentra dentro del abdomen, alrededor de los órganos internos.
Cuando se acumula en exceso, puede favorecer procesos como inflamación y resistencia a la insulina. Esto último ocurre cuando las células responden menos a la insulina, una hormona que ayuda a que la glucosa de la sangre entre a las células para utilizarse como energía.
Con el tiempo, estos cambios pueden favorecer alteraciones en la glucosa, la presión arterial, el colesterol y los triglicéridos.
¿Cómo se relaciona con el síndrome CKM?
La grasa abdominal, especialmente la que se acumula alrededor de los órganos, puede relacionarse con resistencia a la insulina, presión arterial alta y alteraciones en la glucosa y las grasas de la sangre.
Estos cambios pueden presentarse juntos y aumentar con el tiempo el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y enfermedad renal. Por eso, dentro del síndrome CKM, la grasa abdominal no se valora de forma aislada: forma parte de un conjunto de factores que pueden afectar al corazón, los riñones y el metabolismo.
De hecho, el exceso de grasa corporal y la obesidad abdominal pueden aparecer desde las primeras etapas del síndrome, antes de que exista una enfermedad cardiovascular o renal establecida.
Una medida que aporta información
El peso por sí solo no muestra dónde se encuentra la grasa corporal. Por eso, además del índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso con la estatura, medir la circunferencia de la cintura puede aportar información sobre la acumulación de grasa abdominal.
Esta medida tampoco debe interpretarse por sí sola. Para obtener una visión más completa de la salud, puede ser necesario considerar otros indicadores, como:
- Presión arterial.
- Glucosa en sangre.
- Colesterol y triglicéridos.
- Función de los riñones.
- Peso e índice de masa corporal.
La edad, el sexo, los antecedentes familiares y las condiciones de salud también pueden influir en la evaluación del riesgo. Un profesional de la salud puede ayudarte a interpretar estas medidas de acuerdo con tus características.
Más que cuidar la cintura
Reducir el riesgo relacionado con la grasa abdominal no significa concentrarse únicamente en el peso. Mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física regularmente, dormir lo suficiente y atender otros factores de riesgo también forman parte del cuidado.
Si tu cintura ha aumentado con el tiempo o tienes otros factores como glucosa, presión arterial, colesterol o triglicéridos elevados, consulta con un profesional de la salud.
El objetivo es valorar estos elementos en conjunto. Así es posible identificar de manera oportuna cambios que pueden afectar la salud cardiovascular, renal y metabólica, en lugar de atender cada problema de forma aislada.